1 Pedro 2,21-24 – Anapherein significa «llevárselo»
Pedro cita Is 53 con el verbo anaphérein; en Heb 9,28 la misma expresión significa inequívocamente «quitar». Socinianamente, Cristo llevó los pecados a través de su cuerpo al madero para quitarlos — los eliminó, no fue castigado sustitutivamente. El versículo está además en el marco ético de la idea de ejemplo (v. 21: «para que sigáis sus pisadas») y apunta a la vida nueva (v. 24c: «para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia») — no a un pago penal prestado ante un tribunal.
«Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis sus pisadas … quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados.»
1 Pedro 2,21-24 (Reina-Valera)
Contexto
Pedro exhorta en el pasaje circundante (1 Pe 2,18-25) a los domésticos y esclavos a la paciencia bajo amos injustos. Los vv. 21-24 fundamentan esta ética no mediante una teoría dogmática de la expiación, sino mediante el ejemplo de Cristo: él soportó la injusticia sin ejercer represalia (v. 23: «no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente»). El marco literario portante es la parenética, no la dogmática.
El v. 21 menciona la palabra clave que recorre todo el pasaje: hypogrammon — «modelo», «patrón de escritura». Pedro presenta el sufrimiento de Cristo expresamente como ejemplo imitable. Pero precisamente eso excluye lógicamente una lectura sustitutiva-penal del v. 24: lo que debemos seguir no puede ser simultáneamente lo que sólo otro podía sufrir en nuestro lugar. La entrega de Cristo es modelo; el pago sustitutivo-penal no lo sería.
Pedro cita en los vv. 22-24 casi textualmente de Isaías 53 (LXX): el v. 22 recoge Is 53,9, el v. 23 alude a Is 53,7, el v. 24 cita Is 53,4.5.11.12 con propia acentuación. La clave para la interpretación no es así el aparato conceptual dogmático de siglos posteriores, sino la reproducción griega de los verbos hebreos — en particular nasa / sabal, que la Septuaginta traduce en 53,4.11.12 con phérein o anaphérein.
Pedro elige del vocabulario de la LXX deliberadamente anaphérein — no hypophérein («soportar») ni páschein («sufrir»), que usa en otras partes del mismo pasaje (vv. 19.20.21.23). Esta diferenciación terminológica es exegéticamente decisiva: páschein describe el sufrimiento pasivo de Cristo; anaphérein en el v. 24, en cambio, el acto activo sacerdotal-cultual de la remoción. Quien equipara los dos verbos borra el cuidado lingüístico propio de Pedro.
El versículo cierra con una indicación de fin inequívoca: hina tais hamartíais apogenomenoi tê dikaiosynê zêsômen — «para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia». El telos hina es ético, no jurídico. Una lectura sustitutiva-penal habría llevado a esperar aquí otra indicación de fin (p. ej.: «para que seamos justificados ante Dios»). Pedro pone el acento en la conducta de vida — esa es la punta de su cita de Is 53.
Tesis central sociniana
Socinianamente, anaphérein en el v. 24 no es «soportar pasivamente como un castigo», sino activamente «llevar arriba, eliminar, quitar». El verbo pertenece al campo semántico del lenguaje sacrificial: una ofrenda es «llevada arriba» al altar, y eso significa en la LXX siempre a la vez que el pecado es con ello quitado (Lev 17,5; 1 Sm 7,9; 2 Cr 35,12 LXX). Hebreos 9,28 usa exactamente la misma expresión en el sentido «para quitar los pecados de muchos» — un eco neotestamentario interno que fija el significado pedrinano de manera inequívoca.
La preposición griega en en «en su cuerpo» significa aquí instrumental «por medio de», no local «sobre/en». En con dativo es regularmente instrumental en el NT (Ro 1,4; 1 Co 12,3.13; Ef 2,16); la Septuaginta usa la preposición también instrumentalmente en terminología sacrificial. Cristo llevó los pecados por medio de su cuerpo al madero — los eliminó, no fue castigado en su cuerpo.
Con esto cambia el marco de toda la escena: Pedro no describe la ejecución penal sobre Cristo, sino el acto sacerdotal de eliminación del pecado mediante la entrega de Cristo. El cuerpo es el medio, el madero es el lugar del sacrificio, no el patíbulo. Esta lectura no es un expediente sociniano — resulta de la semántica verbal de la LXX, del paralelo neotestamentario interno Heb 9,28 y del fin retórico del versículo.
La indicación de fin ética «para que vivamos a la justicia» pone el marco teológico completamente de manifiesto: Cristo no muere para saldar una cuota penal, sino para poner en vigor un nuevo orden de vida. Sozzini lo formula tajantemente: del pago de deudas ajenas no se sigue que el indultado no deba hacer nuevas deudas; pero del hecho de que Cristo se lleve los pecados se sigue necesariamente que los liberados mueran para el pecado.
Cristo llevó los pecados lejos; no los cargó. Eliminación en lugar de castigo, liberación en lugar de pago — esa es la gramática del versículo, el telos de su frase hina y el sentido del hypogrammon pedrinano.
Exégesis: términos clave y campo semántico
Cinco observaciones lingüísticas deciden filológicamente la interpretación de 1 Pe 2,21-24:
anaphérein / anénenken — «llevar arriba, quitar»
El verbo anaphérein (forma de aoristo anénenken) está anclado terminológicamente en la LXX en el lenguaje sacrificial: la ofrenda es «llevada arriba» al altar (Lev 14,20; 17,5; 1 Sm 7,9; 2 Cr 35,14). El significado nunca es sólo «llevar pasivamente una carga», sino activamente «llevar a la altura, ofrecer, eliminar». La reproducción sustitutivo-penal («él soportó nuestros pecados») no acerta precisamente en la semántica verbal; confunde anaphérein con hypophérein («soportar por debajo, aguantar»), que el propio Pedro usa en el v. 19 cuando quiere decir soportación pasiva.
El paralelo neotestamentario interno decisivo es Heb 9,28: ho Christos hapax prosenechtheis eis to pollôn anenenkein hamartías — «Cristo, ofrecido una vez para quitar los pecados de muchos.» Verbo y objeto coinciden literalmente con 1 Pe 2,24; el sentido en la carta a los Hebreos es indiscutiblemente «quitar, eliminar». Si los escritores del NT usan la misma expresión en dos escritos canónicamente vinculados, un testimonio no puede contradecir al otro. Pedro debe leerse en el sentido de Hebreos 9 — y eso significa: remoción del pecado.
También el modelo de la LXX Is 53,12 es inequívoco: allí los Setenta traducen el heb. nasa chet con autos hamartías pollôn anênegken. Nasa significa en hebreo tanto «llevar» como «llevarse, perdonar» (cf. Gn 50,17; Ex 32,32; Sal 32,1.5); en contexto sacrificial claramente lo segundo. Exactamente este doble significado hebreo realiza el griego anaphérein; Pedro carga con su elección de palabras deliberadamente todo el campo de significado del AT — y este campo es el de la remoción, no el de la imputación penal.
en tôi sômati autou — «por medio de su cuerpo»
La preposición en con dativo es en el NT en gran medida instrumental. En Ro 1,4 («constituido Hijo de Dios en poder» = por poder), 1 Co 12,3 («en / por el Espíritu Santo»), 1 Co 12,13 («en / por un Espíritu bautizados») y Ef 2,16 («en / por su cuerpo» — paralelo literal) la lectura instrumental está claramente atestiguada exegéticamente. En 1 Pe 2,24 la combinación de palabras es casi idéntica a Ef 2,16 — y Ef 2,16 es instrumental.
«Por medio de» en lugar de «sobre/en» es exegéticamente más correcto: el cuerpo de Cristo es el medio de la remoción del pecado, no el lugar del castigo. Sozzini destaca precisamente esta pregunta sobre la preposición: «La preposición in, como todos han observado en innumerables lugares del Nuevo Testamento … no significa en este lugar otra cosa que por.» También el modelo hebreo de la LXX Is 53 apunta en esta dirección.
La lectura sustitutiva-penal («en su cuerpo») se impone sólo porque la Vulgata latina sugiere in corpore suo. Pero el latín in tiene también un significado instrumental («por medio de»), bien atestiguado en el latín clásico (in armis stare). Una lectura históricamente conservadora del lenguaje no viene por tanto forzada por la Vulgata; resulta sólo de una previa decisión teológica posterior.
hypogrammon — «modelo, patrón de escritura» (v. 21)
Hypogrammon designa literalmente el modelo de escritura sobre el que un alumno calca las letras. Pedro acuña con ello la imagen de la imitabilidad ejemplar: el sufrimiento de Cristo es la línea que nosotros calcamos. El término es en el NT un hapax legomenon — Pedro lo elige con precisión para mostrar: el sufrimiento de Cristo es reproducible, no sustitutivo.
De ello se sigue lógicamente: lo que Pedro describe en el v. 24 como «llevar los pecados al madero» debe leerse en un sentido que no cancele la ejemplaridad del v. 21. Una lectura sustitutiva-penal del v. 24 hace inconsistente el v. 21: la sustitución penal no puede ser precisamente hypogrammon; ocurre uno actu e insuperablemente en Cristo mismo, mientras que la remoción del pecado mediante una conducta de vida entregada es aquello a lo que los cristianos son realmente llamados (Col 1,24).
Sozzini lo expresa claramente: «Esta interpretación no pone menos ante los ojos la mansedumbre y paciencia de Cristo, de las que se trataba allí, que la otra; pues en ésta no se dice menos que en aquélla que él soportó pacientemente la muerte de cruz — lo que se presenta como ejemplo a imitar, como el apóstol tiene ante los ojos.» La punta ética del versículo se conserva; la sustitución penal la destruye.
tais hamartíais apogenomenoi — «estando muertos a los pecados» (v. 24c)
El participio apogenomenoi (aoristo medio de apogígnomai) significa literalmente «haberse separado de», «haber muerto lejos de». Pedro dibuja con ello un desapego real, consumado del pecado — no una imputación forense. La indicación de fin que sigue tê dikaiosynê zêsômen («vivamos a la justicia») refuerza esta lectura ética: zêsômen es subjuntivo aoristo activo, una acción de vida real.
Esta indicación de fin es incompatible con la lectura sustitutiva-penal. Sozzini formula el problema lógico con concisión: «Del hecho de que alguien haya pagado las deudas de otro no se sigue que quiera que éste no contraiga en adelante deudas ajenas.» La sustitución penal está forensemente cerrada; no fundamenta ninguna reorientación ética. La remoción del pecado, en cambio, es constitutivamente ética — y exactamente esta lógica guía 1 Pe 2,24c.
El paralelo con Ro 6,2-11 es claro: allí «morir para el pecado» se desarrolla explícitamente como fundamento bautismal de la nueva vida. El fundamento teológico de la remoción es morir con Cristo con nosotros, no en lugar de nosotros. Pedro y Pablo coinciden en esta lógica ético-existencial: la muerte de Cristo obra una nueva forma de existencia — no un balance penal alterado.
iaomai y môlôps — «sanados por su herida» (v. 24d)
La expresión hou tôi môlôpi iáthête («por cuya herida / llaga fuisteis sanados») cita Is 53,5 LXX. El verbo iaomai es terminología de curación, no terminología penal. Donde una lógica forense diría «perdonado», Pedro dice «sanado». La imagen de la salvación es médico-personal — el daño del pecado no es castigado por la herida de Cristo, sino sanado.
La curación no sólo no incluye la sustitución penal, sino que la excluye. Una herida que cura hace retroceder el daño; una sentencia penal ejecutada deja cubierta la exigencia de culpa. Ambas lógicas son categorialmente diferentes. Pedro elige claramente la primera — y el versículo de Isaías citado también lo hace.
En Mt 8,17 Is 53,4 («él llevó nuestras enfermedades») se aplica expresamente a la actividad sanadora de Jesús, no a su muerte como castigo. Esta interpretación neotestamentaria interna de Is 53 habla fuertemente contra la limitación sustitutiva-penal del Canto del Siervo. Pedro cita Isaías en la misma línea en que lo entiende también Mateo.
Comparación de las interpretaciones
Referencia a Fausto Sozzini
Fausto Sozzini trata 1 Pe 2,21-24 ampliamente en «Sobre Jesucristo el Salvador (De Iesu Christo Servatore)». Este pasaje vale para su adversario Jacobus Covet como el «fundamento más firme» de la doctrina de la sustitución penal — por eso Sozzini le dedica toda una línea argumentativa y lo disecciona filológica, sintáctica y teológicamente.
La palabra griega que los traductores han vertido por 'ha llevado' es anénenken, que no debería haberse traducido por 'soportar', sino por 'quitar' — no de otro modo que como se ha hecho en la carta a los Hebreos, capítulo 9, último versículo, donde aparece exactamente la misma expresión. … Debe también observarse que la preposición 'in', como todos han notado en innumerables lugares del Nuevo Testamento, no significa en este lugar otra cosa que 'por', y que Pedro debería haberse traducido como sigue: 'Quien nuestros propios pecados él mismo por su cuerpo llevó al madero.'
Fausto Sozzini, «Sobre Jesucristo el Salvador (De Iesu Christo Servatore)», Primera Parte · 1 Pedro 2,24
Sozzini destaca: la traducción sustitutiva-penal «él ha soportado» es lingüísticamente incorrecta. Anénenken es aoristo de anaphérein y significa en el uso lingüístico de la Septuaginta sistemáticamente «llevar arriba, eliminar, sacrificar». Heb 9,28 es el testimonio neotestamentario interno por el que el significado queda canónicamente fijado — y el testimonio es inequívoco: «para quitar los pecados de muchos».
Con esto cambia el marco de toda la escena: Pedro no describe la ejecución penal sobre Cristo, sino el acto de eliminación del pecado mediante la entrega de Cristo. Eso corresponde al fin del versículo: «para que vivamos a la justicia» — ético, no jurídico. Sozzini argumenta: «De que Cristo ha muerto para que muera para el pecado se sigue muy correcta y necesariamente que quiere que abandonemos los pecados y asumamos la justicia.» De un mero pago penal, en cambio, esta consecuencia ética no se sigue.
Sozzini se refiere simultáneamente al contexto más amplio (vv. 20-21): «por vosotros» en Pedro no significa «en lugar de vosotros», sino «por vuestra causa» o «en vuestro beneficio». De lo contrario la exhortación ética de seguir las pisadas de Cristo carecería de sentido: no se puede seguir un castigo sustitutivo; pero sí se puede seguir muy bien un movimiento de vida entregada. La preposición hyper designa en Pedro regularmente el significado causal que apunta al beneficio — no el sustitutivo.
Visión general de las obras de Sozzini
Argumentos lógicos
De 1 Pe 2,21-24 se derivan los siguientes argumentos lógicos y lingüístico-filológicos contra la lectura sustitutiva-penal:
- Argumento de la semántica verbal de la Septuaginta. Anaphérein es lenguaje sacrificial y de remoción en la LXX (Lev 14,20; 17,5; 1 Sm 7,9; 2 Cr 35,12). Nunca significa «soportar pasivamente un castigo», sino activamente «llevar arriba, eliminar, ofrecer». Pedro escribe en esta tradición lingüística — no en la de un derecho penal clásico.
- Argumento del paralelo Heb 9,28. Heb 9,28 usa literalmente la misma expresión que 1 Pe 2,24: anenenkein hamartías pollôn — y el sentido allí es inequívocamente «quitar». Dos escritos canónicamente vinculados deben interpretarse de manera compatible; Heb 9,28 fija 1 Pe 2,24.
- Argumento de la diferencia de vocablos anaphérein/hypophérein. Pedro usa en el mismo pasaje dos verbos diferentes: hypophérein en el v. 19 para «soportar, aguantar» y anaphérein en el v. 24 para lo que ocurre en la cruz. Una lectura cuidadosa respeta la diferenciación terminológica; la traducción sustitutiva-penal la borra.
- Argumento de la semántica preposicional en. En con dativo es en el NT regularmente instrumental (Ro 1,4; 1 Co 12,3.13; Ef 2,16). El paralelo Ef 2,16 (en tôi sômati autou) es instrumental. Una lectura estrictamente local en 1 Pe 2,24 tendría que fundamentarse específicamente — y el contexto (terminología sacrificial) no lo soporta.
- Argumento del concepto hypogrammon del v. 21. Pedro presenta el sufrimiento de Cristo expresamente como modelo a imitar. Una lectura sustitutiva-penal del v. 24 destruye este marco: lo que sólo otro podía realizar en nuestro lugar no es precisamente reproducible. La lógica ética del v. 21 exige una lectura compatible del v. 24.
- Argumento del telos hina del v. 24c. La meta de la remoción es ética («para que vivamos a la justicia»), no forense («para que seamos justificados ante Dios»). De un pago penal no se sigue lógicamente ninguna obligación ética; de una remoción real del pecado, sí. La analogía de Sozzini: quien paga deudas ajenas no obliga al indultado a la futura ausencia de deudas; pero quien quita pecados llama a una vida nueva.
- Argumento del lenguaje de curación del v. 24d. «Por cuya herida fuisteis sanados» (iáthête) es médico-personal, no jurídico. Curación y ejecución penal son actos categorialmente diferentes; Pedro elige claramente la categoría de curación. Una limitación forense distorsiona su elección de palabras.
- Argumento del trasfondo hebreo. El modelo de la LXX Is 53,12 tiene autos hamartías pollôn anênegken; el heb. nasa chet significa en el lenguaje sacrificial y de perdón del AT (Lev 16; Sal 32,1.5) «quitar, perdonar», no «ser castigado en lugar de». Pedro traduce este sentido al campo semántico griego.
- Argumento de 1 Pe 1,18-19. Pedro precisa en la misma carta el «de qué» de la redención: ek tês mataiás hymôn anastrophês — «de vuestra vana manera de vivir». No de la intención punitiva de Dios. La perspectiva soteriológica pedrinana es liberación de una esclavitud real — no sustitución penal — y 1 Pe 2,24 debe interpretarse a la luz de 1 Pe 1,18.
- Argumento de la coherencia interna. Una lectura sustitutiva-penal del v. 24 contradice al v. 21 (modelo), al v. 23 (Cristo no amenazaba, sino encomendaba la causa al que juzga justamente — no: recibió el castigo) y al v. 24c (el telos ético). La lectura de la remoción se inserta sin fisuras en el conjunto del pasaje.
Referencias bíblicas
Los siguientes pasajes son esenciales para la recta comprensión de 1 Pe 2,21-24 y profundizan la interpretación a la luz del testimonio bíblico global:
Hebreos 9,28 — anaphérein como «quitar»
«Así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos» (eis to pollôn anenenkein hamartías). Verbo, objeto y contexto coinciden literalmente con 1 Pe 2,24; el sentido en la carta a los Hebreos es inequívocamente remoción. Este es el paralelo canónicamente decisivo para la interpretación del versículo de Pedro.
Isaías 53,4-5.11-12 — modelo de la LXX de Pedro
La LXX traduce el heb. nasa chet en Is 53,12 con anaphérein — exactamente la expresión que recoge Pedro. En el contexto sacrificial hebreo, nasa significa «quitar, perdonar» (cf. Lev 16,22; Sal 32,1.5). El Canto del Siervo no enseña sustitución penal, sino sufrir-junto del Justo, que obra sanadoramente mediante la remoción del pecado.
Efesios 2,16 — en tôi sômati autou instrumental
Pablo escribe: «y mediante la cruz reconciliar con Dios a ambos en un solo cuerpo». La expresión en tôi sômati es aquí inequívocamente instrumental — el cuerpo de Cristo es el medio de la reconciliación. Este paralelo paulino decide la pregunta sobre la preposición en 1 Pe 2,24 a favor de la lectura instrumental.
1 Pedro 1,18-19 — de la vana manera de vivir, no de la ira
Pedro precisa el «de qué» de la redención: ek tês mataiás hymôn anastrophês — «de vuestra vana manera de vivir». No de la intención punitiva de Dios. Con ello 1 Pe 1 apoya la lectura de lytrôô como liberación real de la esclavitud — y da el signo precursor para la soteriología pedrinana en el que debe también leerse 2,24.
Mateo 8,17 — Is 53,4 como acción sanadora
«Para que se cumpliese lo dicho por el profeta Isaías, cuando dijo: El mismo tomó nuestras enfermedades, y llevó nuestras dolencias.» Mateo aplica expresamente el versículo a la actividad sanadora de Jesús, no a su muerte como castigo. Esa es la interpretación neotestamentaria interna de Is 53: un texto de curación, no de ejecución penal — y lógica de trasfondo para 1 Pe 2,24d.
Romanos 6,2-11 — muertos al pecado con Cristo
Pablo desarrolla la lógica parenética de 1 Pe 2,24c en el contexto bautismal: los cristianos han «muerto al pecado» y no deben vivir en él más. Morir con Cristo es co-morir en una nueva forma de existencia — no una imputación del sufrimiento-penal de Cristo. Pedro y Pablo concuerdan en esta lógica ético-existencial.
Levítico 16,21-22 — llevar la culpa lejos
El macho cabrío en el Día de la Expiación lleva los pecados de Israel «a una región solitaria» — no es castigado sustitutivamente, sino alejado. La imagen veterotestamentaria de la remoción del pecado por un animal devuelto es la raíz cultual del lenguaje pedrinano de anaphérein. El macho cabrío no es pagado como castigo, sino enviado lejos para eliminar.
Juan 1,29 — el Cordero de Dios que quita el pecado
«He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo» (ho aírôn tên hamartían). El verbo aírein es sinónimo de anaphérein en el sentido de remoción. El inicio joánico define la obra de Cristo no como prestación penal, sino como remoción — y ordena así todo el uso lingüístico del NT.
Objeciones y respuestas socinianas
Objeción 1: «¡Pero anaphérein puede también significar «soportar»!»
En el griego clásico (Tucídides, Jenofonte) anaphérein puede significar a veces también 'soportar, aguantar'. ¿Por qué no habría de tomarlo Pedro en este sentido?
Para el NT el uso lingüístico de la Septuaginta es el horizonte de referencia primario, no el griego ático clásico. En la LXX anaphérein es predominantemente lenguaje sacrificial (Lev 14,20; 17,5; 1 Sm 7,9). Pedro escribe como apóstol del judaísmo de Jerusalén en esta tradición lingüística.
Neotestamentariamente, el significado queda canónicamente fijado por Heb 9,28 (misma expresión, inequívocamente «quitar») y Stg 2,21 (Abraham llevó a Isaac al altar «arriba»). Ambos testimonios excluyen la lectura «soportar».
El propio Pedro diferencia en 1 Pe 2 entre hypophérein (v. 19, «soportar, aguantar») y anaphérein (v. 24). Una lectura que nivela esta diferencia desatiende el cuidado lingüístico pedrinano. La interpretación sustitutiva-penal confunde dos campos semánticos que el propio apóstol distingue cuidadosamente.
Una lectura estrictamente literal del significado clásico interpretaría además el lenguaje pedrinano anacrónicamente. Sozzini escribe: «Anénenken … significa en el uso lingüístico de la Septuaginta sistemáticamente «llevar arriba, eliminar, sacrificar».» Esta delimitación semántica no es una construcción sociniana, sino el significado estándar del verbo en la tradición del griego bíblico cristiano.
Objeción 2: «"En su cuerpo" debe leerse localmente — allí fue castigado Cristo»
En tôi sômati significa literalmente 'en su cuerpo'. Es claramente local: Cristo llevó los pecados sobre el cuerpo, es decir, allí sufrió la pena.
La suposición de que en con dativo debe leerse primariamente de manera local es incorrecta. En el NT predomina claramente la lectura instrumental: Ro 1,4 («por poder»), 1 Co 12,3 («por el Espíritu Santo»), 1 Co 12,13 («por un Espíritu bautizados»), Ef 2,16 («por su cuerpo»). La lectura instrumental es el caso normal en la semántica preposicional neotestamentaria.
El paralelo literal más próximo Ef 2,16 (en heni sômati) es inequívocamente instrumental: el cuerpo de Cristo es el medio de la reconciliación. La misma combinación de palabras tiene que tener en 1 Pe 2,24 la misma función — todo lo demás sería un desplazamiento arbitrario de significado.
También la Septuaginta usa en en contextos sacrificiales regularmente de manera instrumental (Lev 4,4; 5,15; Nm 18,17). El cuerpo de Cristo en 1 Pe 2,24 es el medio de la remoción — análogo al animal sacrificial veterotestamentario que era el medio del llevar-arriba. La imagen es sacerdotal, no forense.
Sozzini argumenta con precisión lingüística: «La preposición in, como todos han observado en innumerables lugares del Nuevo Testamento — y los hebreos coinciden con los griegos en ello —, no significa en este lugar otra cosa que por.» La lectura instrumental es así el consenso filológico del uso lingüístico bíblico, no un expediente sociniano.
Objeción 3: «Is 53 mismo implicaría sustitución penal»
Pedro cita Is 53; allí el castigo se pone sobre el Siervo («el castigo de nuestra paz fue sobre él»). Eso es sustitución penal en el propio Canto del Siervo.
Los verbos hebreos nasa y sabal en Is 53 significan primariamente de manera neutral «llevar», luego en contextos sacrificiales regularmente «quitar, perdonar» (cf. Lev 16,22; Sal 32,1.5; Mi 7,18). No son terminología penal jurídica. La LXX los reproduce consecuentemente con anaphérein o phérein — también en el significado «quitar».
Mt 8,17 cita Is 53,4 expresamente en el contexto de la actividad sanadora de Jesús («él tomó nuestras enfermedades»). Ésa es la decisión de interpretación neotestamentaria interna: Is 53 no es un texto de sustitución penal, sino un texto de curación y remoción. Pedro cita en la misma línea en que lo entiende también Mateo.
También la tradición rabínica no conoce Is 53 sistemáticamente como texto de sustitución penal, sino como imagen de solidaridad del Justo sufriente cuya entrega sana a Israel. La limitación jurídico-cristiana es una lectura tardomedieval, no el sentido original. Cf. el detallado artículo sobre Isaías 53,5.
Sozzini deja claro: «Los verbos hebreos nasa y sabal en Is 53 significan «llevar, quitar» — no «ser castigado en lugar de». Exactamente este significado traslada Pedro al griego mediante anaphérein.» La sustitución penal tiene que ser pues primero leída en Is 53 — no puede extraerse filológicamente del texto.
Objeción 4: «"Padeció por vosotros" en el v. 21 significaría inequívocamente sufrimiento sustitutivo»
Pedro escribe: Christos épathen hyper hymôn — 'Cristo padeció por vosotros'. Hyper significa 'en lugar de'. Con ello la sustitución penal está lingüísticamente atestiguada.
Hyper con genitivo tiene en el NT un amplio espectro de significados: «en beneficio de», «por causa de», «por mor de», «en nombre de», ocasionalmente también «en lugar de». Qué significado se aplica, lo decide siempre el contexto — no el vocablo en sí.
Sozzini lo analiza extensamente en «De Iesu Christo Servatore»: «Si afirmas que la palabra pro en esos lugares designa sólo un sentido causal, ya ha sido suficientemente respondido por lo anterior. Pues que Cristo sufrió y murió por nuestra causa, lo hemos aprendido de manera apropiada y segurísima.» El significado causal («por nuestra causa») y el que aporta ventaja («en nuestro beneficio») es exegéticamente correcto.
El argumento decisivo de Sozzini en contra: el propio Pedro vincula el v. 21 con la exhortación hina epakolouthêsête tois íchnesin autou — «para que sigáis sus pisadas». Si Cristo hubiera sufrido sustitutivamente en nuestro lugar, no podríamos seguir sus pisadas; una sustitución no es reproducible. La exhortación al seguimiento excluye lógicamente la sustitución penal.
También 1 Jn 3,16 («él puso su vida por nosotros; también nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos») muestra: hyper en el sufrimiento de Cristo tiene el mismo sentido que en la exhortación a los cristianos — y los cristianos no deben ser castigados sustitutivamente, sino morir entregados en beneficio de los hermanos. El significado pedrinano es pues causal-ventajoso, no sustitutivo-jurídico.
Objeción 5: «Sin castigo no puede haber perdón — y el v. 24 explica este castigo»
La justicia de Dios exige el pago del pecado (cf. Heb 9,22: 'sin derramamiento de sangre no hay remisión'). Pedro muestra en el v. 24 que Cristo realizó este pago en el cuerpo.
La premisa «sin castigo no hay perdón» no es bíblica. En el AT Dios perdona frecuentemente sin ejecución penal de un sustituto: David en Sal 51 (tras adulterio y asesinato Dios perdona por arrepentimiento y confesión), Manasés en 2 Cr 33,12-13, el hijo pródigo en Lc 15 (el padre no castiga a nadie, abraza).
Heb 9,22 dice en realidad schedón «casi todo se purifica con sangre» — el «casi» quiebra la validez universal. También la carta a los Hebreos conoce excepciones (cf. Lev 5,11-13: para el pobre basta la ofrenda de flor de harina); el perdón no está universalmente vinculado al derramamiento de sangre. «Justicia» en el sentido veterotestamentario (tsedeq) no es justicia punitiva, sino fidelidad de alianza y fidelidad salvífica (cf. Romanos 3,25-26).
Sozzini escribe tajantemente: «Del hecho de que alguien haya pagado las deudas de otro no se sigue que quiera que éste no contraiga en adelante deudas ajenas. Pero del hecho de que Cristo haya muerto para que muriera para el pecado se sigue muy correcta y necesariamente que quiere que abandonemos los pecados y asumamos la justicia.» El telos lógico del v. 24c (vida ética) es incompatible con la lógica del pago.
La dogmática de la sustitución penal es una construcción tardomedieval (Anselmo: Cur Deus homo, s. XI). El lenguaje bíblico del perdón es mucho más amplio (misericordia, fidelidad de alianza, curación, remoción, renovación) y no soporta el modelo forense como enseñanza universal. El propio Pedro en su segunda carta 2 Pe 3,9 no exige un pago penal previo, sino arrepentimiento y conversión.
Consecuencias teológicas
Versículos relacionados
Los siguientes pasajes apoyan, profundizan o contrastan la interpretación aquí presentada:
- Isaías 53:5 — texto de solidaridad, no sustitución penal; lingüísticamente modelo para Pedro (LXX anaphérein en Is 53,12).
- 2 Corintios 5:21 — Hamartían epoíêsen como imagen lingüística sacerdotal-cultual, no imputación forense.
- Romanos 3:25-26 — Hilastêrion como lugar del encuentro de la gracia; dikaiosynê theou como fidelidad salvífica.
- Hebreos 10:10 — santificación por la obediencia de Cristo, no por una cuota penal; ephapax como definitividad.
- Mateo 26,28 — sangre de la alianza según Ex 24,8, no sangre penal; confirma el lenguaje veterotestamentario de la alianza.
- Marcos 10:45 — Lýtron como medio de liberación, no suma penal; el mismo marco soteriológico lingüístico.
Síntesis
1 Pedro 2,21-24 habla de remoción del pecado mediante la entrega sacerdotal de Cristo, no de su castigo en Cristo. El verbo anaphérein significa «llevar arriba, eliminar» (así inequívocamente en Heb 9,28), y la preposición en en «en su cuerpo» es instrumental «por medio de» (así inequívocamente en Ef 2,16). La indicación de fin ética (v. 24c: «para que vivamos a la justicia») y el concepto de modelo (v. 21: hypogrammon) excluyen lógicamente la lectura sustitutiva-penal.
La lectura sustitutiva-penal debe ir en contra de la semántica verbal de la LXX, del paralelo neotestamentario interno Heb 9,28, del paralelo paulino Ef 2,16 y del telos ético del v. 24c. Exige además que el sufrimiento de Cristo sea a la vez irreproducible (sustitutivo) y reproducible (modelo) — una autocontradicción manifiesta del texto.
Socinianamente comprendido, 1 Pe 2,21-24 es un texto clave de la soteriología de liberación y curación: Cristo lleva los pecados por su cuerpo al madero para quitarlos, sana mediante su herida el daño de los creyentes y los llama a una nueva existencia que vive para la justicia. La punta del versículo se conserva: modelo, eliminación, liberación, curación — y llamada al seguimiento.
